Mundo de ficçãoIniciar sessão(Alessandro)
Ya no sentía las manos. El volante parecía de piedra. El corazón me latía tan fuerte en el pecho que dolía, un dolor real, asfixiante, que me atravesaba como un cuchillo. Cada semáforo, cada curva, cada segundo era una condenada eternidad.
Joder, Larissa… aguanta.<







