Capítulo 101 - Alessandro

Diogo me ayudó a recostarme en la cama. Todavía estaba débil, el cuerpo me dolía como si me hubieran dado una paliza, pero nada dolía más que el caos en mi cabeza. Ver a Gabriel en esa cama, tan pequeño… me desarmó por dentro.

Apenas podía organizar un pensamiento.

—Déjanos a solas, Diogo.

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Imelda Aguirreoo cieloss si ahí va a saber que ese perro se acercó a ella
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