Mundo ficciónIniciar sesiónMi corazón se encogió con esa respuesta. La sinceridad en su voz me atrapó por completo. Bajé la mirada un segundo, respirando hondo, antes de volver a levantar los ojos y mirar a Gabriel.
Él se giró hacia mí, despacio, con esa manera sensible que tiene.
—Mamá… Julia… y los hombres malos…







