Mundo ficciónIniciar sesiónMe acomodé en la cama, el pecho todavía pesado con todo lo que Rafael me había echado en cara, pero había una cosa que no dejaba de dar vueltas en mi cabeza. El nombre. Ese maldito nombre.
—Repite su nombre —pedí, mirándolo a Rafael con seriedad.
Frunció el ceño, desconfiado.







