Mundo de ficçãoIniciar sessãoGolpeé suavemente la puerta y la abrí con cuidado. La habitación estaba clara, silenciosa, con ese olor a hospital que ya se me había quedado impregnado en la piel. Doña Erismar acomodaba la almohada de Julia, que estaba sentada en la cama con el rostro mucho más colorido que la última vez que la vi.
—Mira quién llegó —Julia sonrió en cu







