Mundo de ficçãoIniciar sessãoConducía como un loco, con la mano pegada al volante y el pie hundido en el acelerador. Me daba igual el radar, las multas, todo. Solo quería llegar hasta Alice. Cada segundo que pasaba era otro más que ella estaba en manos de esos hijos de puta.
El móvil vibró y lo conecté al altavoz del coche.







