Perdido en un torbellino de lujuria.
~Siempre lo hago. Y ahora muero por estar en lo más profundo de tu útero ~ ella escuchó un sonido parecido al de un gemido.
~¡Eres un pervertido!, ~ ella se carcajeó, ~te pregunté: ¿Cómo rayos haces para hablar en mi cabeza? ~.
~Ya puedo abrir un vínculo mental contigo, y lo estoy utilizando para quejarme porque te he alimentado. Deberías agradecerme lavando los trastes, de verdad odio las labores domésticas~. Aunque ella no lo podía ver, Elijah hizo un puchero.
~¿Y perder la oportunidad