La noche del alfa Loco.
—¿Qué me has hecho, pulga? — cuestionó Elijah con voz gutural, apoyado contra la pared y con las venas de su frente alteradas.
—¿Qué podría hacerle yo a alguien como tú? — exclamó Marlén, incapaz de contener su asombro ante la dramática transformación de Elijah, que parecía sacada de una pesadilla surrealista.
Con cada hueso que se rompía, un estremecedor crujido llenaba sus oídos, causando a su vez escalofríos que recorrían el alma de Marlén.
La piel tersa de Elijah dio paso a un pelaje blanco