Con ínfulas de rey.
Unos minutos antes:
—Esto es acoso, llamaré a la policía, no me sigas —, gritaba Marlén desesperada a Elijah, quien persistía en seguir sus pasos con arrogancia, lo cual le irritaba profundamente. Pero, en cambio, él se divertía como nunca lo había hecho.
—Créeme, lo último que deseo es seguirte como si fuera tu maldito cuidador. Pero necesito saber dónde vives y deja de hablarme de ese modo. He sido demasiado paciente contigo. Nadie ha tenido la osadía de tratarme como tú lo haces y ha salido