Ava Davis.
Selene entró a la sala de la mansión furiosa. Sus ojos destilaban odio.
—¡Por tu culpa maldita piruja! — Sostuve la mano de Selene en el aire.
De no ser por mis buenos reflejos ella me hubiese cruzado la cara.
—¿No te atrevas a volverme a levantar la mano, soy tu hermana mayor y aunque te pese también soy tu Alfa —La miraba quedarse de dolor mientras le torcía la mano.
—¡Suelta que me lastimas! ¡Salvaje!
Yo la solté sin perderla de vista y ella se sobó la mano.
Ella tiene un carácter