Liam Jones.
La vida me había dado una segunda oportunidad; estaba totalmente recuperado, aunque todavía no me daban de alta.
Me sentía atrapado en el dolor emocional que me devoraba lentamente.
Mi padre, con su habitual indiferencia, intentaba ofrecerme palabras de aliento.
Sin embargo, sus consejos eran en vano porque yo estaba cegado por el dolor de haber perdido a Ava.
No lograban calmar la angustia que sentía.
—¿Cómo te sientes, hijo?
—Vacío.
Esa era la única palabra que podía describir lo