90. La guerra comienza
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Magnus
Los humanos intentaron usar el gas. Pero no llegó lejos. El viento cambió a nuestro favor gracias a las brujas Escarlata y Fiorella, y fue su perdición.
En menos de quince minutos, la mayoría estaban muertos o huyendo. Los que cayeron prisioneros suplicaban piedad. No obtuvieron respuesta.
Porque no veníamos a negociar.
Venían a exterminarnos. Respondimos como lo que somos: lobos.
Cuando el silencio cayó de nuevo, la montaña volvió a respirar.
Nos habíamos impuesto.
Habíamos ganado.
Ca