89. Una mañana...
89
Eva
Desperté con la luz suave del amanecer colándose por la rendija de la cabaña. Magnus aún dormía, con su brazo pesado cruzando mi cintura, como si inconscientemente no quisiera soltarme. Su respiración era lenta, profunda, y su ceño relajado. Parecía en paz.
Me quedé unos minutos así, mirándolo, grabando cada línea de su rostro. Después de todo lo vivido, verlo así... era un regalo.
Me moví con cuidado para no despertarlo y me cubrí con una manta ligera. Fui a ver a los niños. Estaban en