41. Caminando con determinación
41
Eva
Cuando salí de mi aturdimiento, me alejé de él de inmediato, como si su sola presencia pudiera quemarme.
—Aléjate de mí, Magnus —le advertí con voz firme, sin mirarlo directamente.
Él abrió la boca, pero no le di oportunidad de hablar.
—Solo vine a traer a tu madre porque recuperó la memoria y me contó lo sucedido. Ya puedo irme.
Sentencié mis palabras como un golpe de martillo, ignorando su supuesta mirada de dolor. No me importaba. No podía importarme. Me di la vuelta y caminé con dete