56. La protectora y sus cachorros
La calidez en la voz de Josephine pareció aliviar la tensión en los hombros del pequeño Zacary, al mismo tiempo que Lyra dijo:
—Tienes razón, mami —intervino la pequeña con renovado entusiasmo, y con su rostro iluminándose como un diminuto solecito—. Voy a disfrutar sin sentirme culpable —una sonrisa genuina se dibujó en sus labios antes de añadir—: ¿Y tú? ¿Te sientes bien?
La pregunta inesperada hizo que Josephine tragara saliva. De pronto, se encontró bajo la intensa mirada de sus dos cachorro