57. El libro del Archidruida
—Al fin —susurró Josephine cuando se sentó a la mesa de la cocina con la taza de leche caliente con té de hierbas en sus manos.
Suspirando con cierta satisfacción, Josephine dio un pequeño sorbo a la reconfortante bebida, sintiendo cómo el calor se extendía por su cuerpo y calmaba sus nervios por lo que estaba a punto de leer, es entonces que, sin más demora, deslizó una mano dentro de su desgastado bolso de cuero y extrajo el libro que el Druida Bennet le había regalado antes de su partida.
Cua