Capítulo 25. Espionaje
—Bien, tómate ese té, relájate. El Alfa se encargará, seguro que no es nada —dijo Nana mientras daba otro sorbo y seguía charlando como si nada hubiera pasado.
Me quedé en silencio unos segundos, pero la duda me carcomía.
—Nana… ¿qué fue lo que hiciste hace un momento? Dijiste que mi sangre no sería faro. ¿Qué significa eso?
Ella sonrió con suavidad, pero sus ojos tenían un brillo extraño.
—Fue un pequeño hechizo de protección. Así se les hará más difícil olerte o encontrarte. Aunque no ten