450. El cuadro perfecto se pinta con mentiras.
Narra Jean-Pierre.
La noche es un animal de seda. Buenos Aires respira con el pecho abierto, como si no supiera cuántos secretos le caminan por dentro. Yo sí. Yo los escucho crujir debajo del concreto mientras me acerco al hotel como un recuerdo elegante que nadie pidió, pero nadie se atreve a rechazar.
Llevo guantes de cuero. Una flor en el ojal. Y un propósito.
La observo desde el otro lado de la avenida, sin ocultarme del todo. No necesito hacerlo. Los débiles se esconden. Los verdaderos ar