407. Decime que me entendés o dejame sola.
Narra Dulce.
Quiero encontrar a mi padre, sí. Pero lo que más quiero es que alguien me vea sangrar y no me mire con lástima.
Me despierto con la boca seca y la cabeza hecha un trompo.
Sami ya no está en la cama.
Ni en la habitación.
Me dejó un vaso de agua en la mesita de luz, con una servilleta doblada al lado que dice:
"Salí a buscar café. No te mandes ninguna boludez. Te amo."
La leo.
Me río sola.
Y pienso: “Ya es tarde para eso, mi amor.”
Hoy es el día.
O eso me digo mientras me ducho, me m