Capítulo 67. Nevin Müller.
Habían pasado veintiocho horas, no veinticuatro como se suponía que debía ser.
Johan no le preguntó nada, no le reprochó un segundo ante tanto caos que se hacía ella sola.
Si que era dramática.
La vio vestirse a una rapidez que casi lo hizo tomarle el tiempo para inscribirla en unas olimpiadas. Si es que eso existía, ella ganaba definitivamente.
La preocupación no abandonó su rostro en el vehículo, pero tampoco en el avión cuando lo abordaron.
—Deja esa cara, bonito delirio— le apartó