Capítulo 61. Posesión invisible.
La calma siempre fue el sello indiscutible de alguien que toda la vida tuvo que cuidar cada paso, cada mirada, cada latido.
Sin embargo, Johan tenía meses con un desequilibrio cardíaco incontenible. La diferencia era que el corazón que ahora poseía no lo limitaba a experiencias llenas de adrenalina, aunque no lo parecieran.
Podía percibir el tinte nervioso en cada acción, respiración y evasiva de la mujer a su costado. Pues, aún cuando se esforzara por verse tranquila, era claro que no estaba