Capítulo 28. Latido prohibido.
—Debería existir un manual para saber qué carajos hacer en cada situación de la vida— masculló Salomé, empujando con fuerza los pedales de la elíptica. —Así no tendría que estar pensando tonterías cada vez que se presenta una cosa de estas.
El ritmo del aparato rechinaba en sintonía con su mal humor, y el sudor que comenzaba a pegarle el cabello a la frente al menos la hacía sentir que no había ido en vano.
No sabía si quemaba calorías o frustración, pero al menos ambas ardían igual.
—¿Te enoj