—Estos chocolates están riquísimos, nunca los había probado—.
—Leo me tiene muy consentida, me los regala frecuentemente, ya le dejé claro que cuando no pueda salir por la puerta, tendrá que averiguar cómo sacarme— Responde mirando a su computador.
Sofia se ríe, toma otro chocolate y se lo lleva a la boca, cierra los ojos y saborea por un buen rato.
—Esa familia te quiere mucho—.
Audra gira en su silla para poder mirarla, a Sofia la habían ascendido y estaban en la misma área.
—Son realmente ma