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Era Domingo, Alexander y Audra salieron desde por la mañana con los niños, fueron a su lugar favorito. Llevaron una enorme manta acolchada, cojines y comida, pretendían pasar todo el día disfrutando de la naturaleza. Una sorpresa agradable para ambos padres, era ver que sus hijos disfrutaban de ese lugar tanto como ellos.
—Liam, Alejandro, vengan a comer— Audra llamó a sus hijos después de haber servido el almuerzo.
Sus dos bebés dejaron la pelota y se sentaron sobre la manta junto a su papá,