—¿Qué debo pensar?—.
—No es lo que parece—.
—Sí, lo tengo claro, tus esperanzas para regresar con ella están intactas—.
«Se ve fatigado, está todo sucio, se pasa las manos por la cabeza, en su tan acostumbrado gesto, levanta la cara y me mira antes de hablar con su semblante decaído».
—No hay justificación para lo que hice...
—Te sentiste traicionado cuando la perdiste, pero eso no significa que tu amor por ella se haya esfumado—.
—Audra...
—No se puede avanzar atado al pasado, ya te lo dije,