*
En otra casa, de la misma calle...
Sube rápido las escaleras, entra a su habitación y cierra de un portazo la puerta, un rato después, alguien entra.
—¿Por qué me dejaste en el hotel?— Diego estaba entre confuso y enojado.
—¿No era suficiente ir a la boda? ¿Para qué querías ir también a esa fiesta?— Gritó molesta, paseándose de un lado a otro.
—Bianca, baja la voz, el niño ya tiene que estar durmiendo—.
Ella había tomado un taxi a casa, si no es porque él la había visto salir, hubiese pensado