Carmen estaba visiblemente sorprendida, puesto que no esperaba esa pregunta, bajó la cabeza y no contestó.
—No se preocupe Carmen, está conversación no saldrá de este cuarto—.
La empleada levantó la cabeza, nunca habría dicho nada en otras circunstancias, pero quería mucho al niño y aunque perdiera su trabajo, pensó que debería contestarle a su jefe.
—Es muy fría señor, no suele entrar aquí y no quiere que él niño esté donde sea que ella se encuentre—.
Diego le hizo un ademán para que continuar