Siempre has sido la jugada maestra.
Luciano permaneció inmóvil durante lo que pareció un minuto eterno, atrapado en un limbo donde ni siquiera podía ordenar sus pensamientos.
Todo se le escapaba de las manos, lo único que podía hacer era lamentarse y pensar en cómo había permitido que Catalina saliera del hospital psiquiátrico.
Su mayor error, su descuido imperdonable.
A esas alturas, incluso se sorprendió al pensar que quizá lo mejor habría sido no permitirle salir nunca... o incluso haberla eliminado.
Se arrepentía.
Se arrepent