Marco
Los temores dejan salir demonios ocultos…
El cuerpo de Milena descansa sobre el mío, el whisky a veces me juega sucio y ella se aprovecha de ello. Aspiro el aroma de su cabello y aunque es delicioso, no me apetece tenerla en mi cama, el teléfono vibra sobre la mesita de luz, la empujo y se queja gimoteando un poco, casi pongo los ojos en blanco por eso. Y el maldito teléfono no deja de vibrar. Busco infructuosamente algo con lo que tapar mi cuerpo, parece que hubo una batalla campal en es