Tal cual como ocurría antes, en la universidad, me había vuelto de nuevo adicto a su cuerpo, era mi punto débil con ella, y lo sabía, y esa mala mujer se aprovechaba de eso y me manejaba a su antojo como un títere, sabía que debía hacer algo al respecto, pero no me daba la gana, mientras ella me diera lo que deseaba, la complacía absolutamente en todo.
Que bruto e idiota fui.
Continúe trabajando en los nuevos socios en Tokio y cuando no estaba en ello, me encontraba en la cama teniendo sexo con