Cuando ella, mi luz de amor, mi Fiorella quedó embarazada tuve otra percepción de lo que implicaba convertirme en el padre de un ser y de un ángel tan puro como lo sería su madre, ella quien con las pulsaciones de sus latidos en cada beso que me regala era lo mejor de mi vida.
Cuando nos dieron la inesperada y repentina noticia no tuve la mejor reacción que se supone un padre debería tener al enterarse de tan extraordinario y nuevo acontecimiento, no lo hice entonces porque mi estado de vulne