Fiorella
Año y medio después.
¿Se puede ser feliz?
Por supuesto que sí, siempre y cuando tú te lo permitas.
Estoy de pie en la entrada de la puerta a nuestro hogar, en donde al parecer hubo una batalla campal sin dar tregua ni descanso posible, con las manos reposando en la cintura me debato en dos acciones, si recoger la juguetera esparcida por todo el piso o hacer empeño en que nuestros hijos recojan ellos mismos semejante desorden que han provocado, aunque el principal responsable es él, mi