—¡No te acerques! —exclamó apuntándolo
—¿Vas a matarme, Larissa? Vamos, atrévete, si eres tan valiente, tú no tienes las agallas —espetó Braulio burlón, atormentándola, y alterándola, estaba seguro de que Larissa no sería capaz de hacer un acto tan cruel
Larissa sentía que su mano temblaba, él tenía razón, ella no era tan fuerte, ni tan valiente, tampoco tenía una sangre tan fría, bajó la mirada, pero cuando él quiso acercarse volvió a apuntarlo
—¡He dicho que no te acerques, o te aseguro que