Alex abrió los ojos, y Larissa estaba ahí, a su lado, ella dormía, él acarició su oscuro cabello, y ella despertó, levantó la mirada, encontró sus ojos y sonrió con dulzura.
—¡Alex! Dios mío, temí que te pasara algo malo, dime, ¿Estás bien? —exclamó con esperanza, al verlo mejor
Él sonrió, no podía dejar de ver su bello rostro adormilado
—Sí, estoy mejor, solo fue un roce.
—Tuviste fiebre, pero no es lo peor.
Él miró la pistola sobre su mano, ella durmió con esa arma, de puro temor
—¿Qué p