Archi tenía ojos enormes solo de ver a ese hombre en el suelo, Terry estaba ahí, con sangre sobre la cabeza, tendido, e inmóvil, Mauro dio un paso atrás sollozando asustado, temeroso de saber lo que había hecho, no por arrepentimiento, si no por temor a ir a prisión
—¡Ahora sí, iré a prisión de por vida! Yo no quería, no quería, pero tuve miedo —exclamó Mauro justificándose, tocándose el cabello con desespero y terror
—¡Cállate, m*****a sea, Mauro! Mira lo que haces, lo arruinaste todo —gritó Ar