Amy miraba a Felipe recostado en la cama, se veía vulnerable, tenía los ojos cerrados estaba durmiendo. Lo habían sacado del agua consciente, pero sí se dio un duro golpe, nada de cuidado.
Ella se sentía culpable, sabía que era por pelear tanto, se sentó a un lado en la cama, y admiró su rostro, se veía aún pálido, quiso tocarlo y no se atrevió, casi tocaba su piel, cuando devolvió su mano, se sintió incapaz, había en su corazón una barrera de rencor.
Lágrimas calientes surcaron su rostro, pen