Alex siguió a jazmín hasta un bar, ella entró y él fue tras ella.
La vio buscar en la pista, cuando estuvo a punto de seguir, la detuvo.
—¡¿Qué es lo que haces, Jazmín?! —exclamó deteniéndola del brazo.
—¡Que te importa! No tienes nada que hacer aquí, soy adulta, soy libre de ti, y puedo hacer lo que me plazca, además, ahí está el duque de iris, he venido a pedirle una segunda oportunidad, ¿Creíste que arruinaría mi vida por ti? Pues, no lo haré.
Alex sintió rabia de sus palabras.
—No lo am