Valeska se dejó caer de espaldas sobre su cama mientras tarareaba una dulce melodía para su hijo que se había quedado dormido en su cunita. Los ojos de Valeska estaban centrados en el techo. Una sonrisa satisfecha se extendió en sus labios; la cita se había pactado.
Al juzgar por el tono de Penélope, a Celine le quedaba poco tiempo en su vida. Eso era lo que necesitaba. En la siguiente noche le daría todos los detalles que tenía acerca de ella, de la manera en la que podrían deshacerse de esa m