El centro comercial hervía de vida esa tarde, como un gigantesco organismo palpitante, lleno de luces, colores y sonidos que se mezclaban en una sinfonía caótica.
Valeska caminaba despacio, sin rumbo fijo, permitiendo que sus pies la guiaran entre los pasillos brillantes, entre tiendas de ropa, cafeterías perfumadas a vainilla y escaparates llenos de maniquíes que parecían observarla con expresiones vacías.
No buscaba nada en particular, solo necesitaba aire, espacio, un momento de respiro, lej