La luz de la mañana se filtraba suavemente por las cortinas, tiñendo la habitación con un resplandor cálido y tenue. El silencio era espeso, casi reverente, como si el mundo entero supiera que algo importante acababa de suceder entre esas cuatro paredes.
Valeska despertó con los párpados aún pesados, moviéndose despacio, como si su cuerpo se negara a abandonar la calidez del sueño. Por un momento, no supo dónde estaba. El aroma del lugar, el roce de las sábanas suaves contra su piel, el silenci