El amanecer se filtraba por las cortinas del hospital, tiñendo la habitación de Lisandro de un gris pálido. Valeska había pasado la noche en casa con Adrián, protegida por Goran, pero la tensión seguía apretándole el pecho. Había leído el mensaje de Lisandro que decía: «Ten cuidado. Te amo» una y otra vez, como si esas palabras pudieran mantenerla anclada. Ahora, de vuelta en el hospital, estaba sentada junto a la cama de Lisandro, con el rostro cansado pero decidido. Él la miraba, con esa mezc