Valeska lo observó con detenimiento. En su expresión no se veía ninguna seña de duda o consternación, él estaba seguro de que ese supuesto hijo no existía; sin embargo, esa pregunta era realmente necesaria de hacer. ¿Qué pasaría si…?
Se tomó el tiempo necesario para responder. Su mente le daba vueltas al asunto de mil maneras diferentes, y, en todas, podía llegar a la misma conclusión: Confiaba en Lisandro. Sí, todo el proceso había sido difícil y también había sido lastimada por su orgullo, po