Los labios de Lisandro se abrieron un poco debido a la sorpresa. Sus ojos se dirigieron de manera automática a la puerta, rogando para que Valeska no entrara en la habitación en ese momento. Ese sería el colmo de sus males.
La mente de Lisandro trabajaba a mil por hora, intentando comprender las palabras de esa mujer, la cual, se aprovechaba de la amnesia del hombre para poder sembrar dudas en su renaciente relación con Valeska.
Él sentía cómo el universo entero se detenía a su alrededor con es