La puerta se cerró lentamente detrás de Valeska mientras ella permanecía de pie en el umbral, sin poder apartar la vista de la figura desaliñada que tenía frente a ella. Theo se veía irreconocible. Su ropa estaba arrugada, parecía que había tomado lo primero que encontró antes de salir corriendo de su casa. Su cabello, siempre cuidadosamente arreglado, caía desordenado sobre su frente, y había una sombra de cansancio en sus ojos, como si llevara días sin dormir… o como si estuviera al borde del