La ceremonia de inauguración era un espectáculo de lujo y poder. La iluminación perfectamente diseñada resaltaba la arquitectura imponente del edificio que Lisandro y su socio habían levantado con meses de esfuerzo y estrategias bien estructuradas.
La música suave se deslizaba por el aire, combinándose con el sonido de las conversaciones animadas y las risas contenidas de los asistentes, todos vestidos con su mejor atuendo, irradiando confianza y ambición. Era una noche de celebración, de éxito