Lucía y Jorge estaban sentados junto a la mesa de piedra, conversando sobre algo.
Estaban muy cerca el uno del otro.
La chica tenía una expresión seria mientras el hombre la escuchaba atentamente, asintiendo de vez en cuando.
Daniel no pasó por alto la sutil sonrisa en los labios de Jorge y, incluso a esa distancia, podía percibir ese aire de "cortejo" hormonal.
Su mirada se oscureció levemente.
Al siguiente instante, sacó su teléfono y llamó a Roberto.
—¿Hola? Daniel, ¿qué pasa?
—¿Te apetece un