Lucía se volvió.
Jorge la miró sorprendido cuando sus ojos se encontraron.
—Señor Fernández, parece que vuelvo a causarle molestias.
Primero se quedó perplejo, luego esbozó una ligera sonrisa: —Me gusta que me causes molestias.
Lucía bajó la mirada: —Pero por tu aprecio, aparte de un "gracias", parece que no tengo nada más que ofrecerte. ¿Vale la pena?
La frase tenía doble sentido.
Jorge no esperaba que ella lo señalara tan directamente. Hizo una pausa, sin cambiar su sonrisa:
—Siempre has sido