A las siete y media, Lucía llegó.
No había nadie más, cuando de repente, se escucharon ruidos desde la sala de descanso.
Acompañado del sonido de pasos, Daniel salió de allí.
Sus miradas se encontraron y ambos se quedaron paralizados.
Daniel recordó su huida precipitada de ayer y se sintió algo incómodo.
Lucía rememoró su fingido sueño y aquella escena que vio sin querer...
También se sentía bastante incómoda.
—Buenos días —él tomó la iniciativa.
Lucía asintió levemente —Buenos días.
Después de