Capítulo 45: Juegos de poder.
La mañana siguiente amaneció extrañamente silenciosa en la empresa Moretti. No había titulares nuevos, no había reportajes insistiendo en el escándalo… nada. El repentino apagón mediático era demasiado evidente. Los empleados caminaban con cautela, como si temieran que la calma fuese apenas la antesala de una tormenta mayor.
Erika llegó más temprano de lo habitual. Tenía ojeras; no había dormido bien. Las imágenes del reportaje la habían perseguido hasta entrada la madrugada. No solo la foto usada sin permiso, sino la manera en que lo narraban, como si ella fuese una pieza en un juego turbio.
Cada vez que cerraba los ojos, veía los mismos titulares en letras rojas.
“Relación inapropiada.”
“Empleada favorecida.”
“Desvíos y contrataciones sospechosas.”
Pero ella sabía la verdad. Sabía quién era Alessandro. Y aun así, la semilla de duda seguía ahí, clavada en su interior como una espina que no lograba arrancar.
Mientras acomodaba documentos en su escritorio, la puerta del despacho de Ale