La tarde del día diecinueve no avanzó como las anteriores.
No fue una extensión pasiva de la mañana, ni un simple descenso hacia la noche. Hubo una especie de quietud extraña en el ambiente, como si el sistema mismo estuviera recalibrándose ante algo que ya no podía tratar como una variable controlada.
Erika lo percibió en detalles pequeños.
En el tiempo que tardaron en llevarla de vuelta a la habitación.
En la ausencia de indicaciones claras.
En el silencio… más denso de lo habitual.
No era de